‘A Wrinkle in Time’ de Madeleine L’Engle

Año de publicación: 1962

Nº de páginas: 211

Editorial: Yearling Books

Título en español: Una arruga en el tiempo

It was a dark and stormy night; Meg Murry, her small brother Charles Wallace, and her mother had come down to the kitchen for a midnight snack when they were upset by the arrival of a most disturbing stranger.

“Wild nights are my glory,” the unearthly stranger told them. “I just got caught in a downdraft and blown off course. Let me be on my way. Speaking of way, by the way, there is such a thing as a tesseract”.

Meg’s father had been experimenting with this fifth dimension of time travel when he mysteriously disappeared. Now the time has come for Meg, her friend Calvin, and Charles Wallace to rescue him. But can they outwit the forces of evil they will encounter on their heart-stopping journey through space?

Una mezcolanza de ciencia ficción y fantasía, física y cuento de hadas, que resulta ser una combinación la mar de apetecible. Teniendo como punto de partida una familia de lo más particular y un nuevo amigo al que acogen con los brazos abiertos, nos embarcamos en una aventura insólita para rescatar a Mr. Murry, el científico y padre de familia que se ha perdido en el espacio exterior.

El estilo narrativo de esta autora tiene un carácter especial: a pesar de ser un libro infantil, el lenguaje se vuelve crudo y desnudo a veces, contrarrestándolo siempre después con un nuevo soplo de fantasía. Las tres brujas, el cerebro malvado que controla a los habitantes de Camazotz, los seres peludos y tranquilos que habitan el planeta de Ixchel, el encanto magnético de Charles Wallace; todos ellos derrochan imaginación y carisma a partes iguales. La protagonista, sin embargo, es una niña insegura con problemas de atención en el colegio y un don para las matemáticas, convirtiéndose en el nexo perfecto entre lo ordinario y lo extraordinario.

Pueden dejarse ver muchas pequeñas moralejas a lo largo de la historia, pero al final no hay un mensaje claro: el relato se sostiene en la mágica combinación entre fantasía y realidad que la autora ha sabido calibrar a la perfección.

Una iniciación perfecta a la ciencia ficción para los más pequeños y un bocado literario exquisito para los adultos.

Mi versión de la portada:

‘Cuando Hitler robó el conejo rosa’ de Judith Kerr

Título original: When Hitler stole pink rabbit

Año de publicación: 1971

Nº de páginas: 172

Editorial: Alfaguara

La llegada de Hitler al poder va a cambiar radicalmente la vida de Anna y su familia. En su huida del horror nazi, deberán abandonar su país y dejar atrás muchas cosas queridas, como su conejo de peluche. Con él también se quedará su infancia.

Cuando Hitler robó el conejo rosa es una de las obras más leídas por los jóvenes de todo el mundo; una obra que rebosa emoción y sinceridad.

No debemos dejarnos engañar por el título y la ambientación; no estamos ante una narración sobre la Segunda Guerra Mundial al uso. Esta es la historia de Anna y de las aventuras que vive cuando, junto con su familia, sale de su Alemania natal tras la subida de Hitler al poder  para ir a vivir a Suiza, luego a Francia y finalmente a Inglaterra. Se encontrará con los problemas típicos de su edad y enfrentará otros más serios con el mayor ánimo, como la necesidad de aprender un nuevo idioma para poder ir a la escuela y hacer nuevos amigos.

El punto de vista de Anna convierte a Hitler en un ruido de fondo que da algún que otro dolor de cabeza a sus padres pero también en el inicio de una serie de acontecimientos la mar de excitantes. A pesar de las circunstancias, Anna no piensa que su vida sea especialmente difícil y esto es lo que hace de este relato algo tan entrañable y difícil de encontrar. Al contrario de lo que podemos leer en la sinopsis, la infancia de Anna no se queda en Alemania con su conejo rosa, sino que la lleva consigo allá a donde va. El significado de la palabra refugiado queda marcado en ella, no como algo completamente negativo, sino como algo especial: una ocasión para sentirse aún más cerca de su familia. La narración de la celebración del catorce de julio en París junto con los señores Fernand refleja a la perfección esa sensación de proximidad y esperanza por lo que vendrá.

Este librito debería entrar en todas las listas de lecturas infantiles imprescindibles y, de paso, no estaría mal que se colara también en la de más de un adulto.

Mi versión de la portada:

‘Coraline’ de Neil Gaiman

coraline

Año de publicación: 2002

Nº de páginas: 158

Editorial: Salamandra

Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante.
Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior. 

Otra grata lectura gracias a la incansable pluma de Neil Gaiman. La sorpresa en este caso ha sido, después de haber visto varias veces la adaptación cinematográfica, encontrarme con una historia mucho más oscura de lo que me esperaba. La trama queda desnuda sin el maravilloso imaginario de la película y los momentos siniestros van mucho más allá. Coraline se enfrenta a situaciones difíciles completamente sola, a excepción del sarcástico gato negro que a veces la acompaña. En él vemos una figura típica de la fantasía de este autor: un ser enigmático que parece tener una comprensión mayor del mundo en el que se mueven los demás personajes y del que entra y sale a su antojo por mecanismos desconocidos.

Las figuras de los otros padres son absolutamente terroríficas, rodeadas de un tufillo macabro que nos da en la nariz desde el primer momento. A diferencia de la película, también Coraline sospecha de esta realidad paralela de manera inmediata y no consiguen engatusarla con sus regalos. El resto de personajes (el señor Bobinsky, las señoras Spink y Forcible…) aportan su granito de arena a la atmósfera reinante ya sea mediante su excentricidad o su indiferencia.

Otro elemento oscurísimo de la narración es la aparición de los tres espectros de los niños atrapados por la otra madre. La breve crónica, que arroja indicios acerca del número de años que pueden llevar encerrados, no se aligera a pesar del estilo infantil. Para culminar esta galería siniestra, tenemos la escena en el sótano del piso de al lado, cuando el otro padre, habiendo sido desechado por la otra madre y bajo el aterrador aspecto de un cadáver deforme, intenta atacar a Coraline para que no pueda cumplir sus propósitos.

– ¿De qué tamaño son las almas? –le preguntó Coraline.

La mujer se sentó ante la mesa de la cocina y se apoyó en la pared, sin decir nada. Se tocó os dientes con una larga uña pintada con esmalte carmesí, y luego dio golpecitos suaves con el dedo, “tap, tap, tap”, sobre la brillante superficie de sus ojos de botones negros.

– Muy bien –repuso Coraline-. No me lo digas. No importa. Me da igual que me ayudes o no. Todo el mundo sabe que las almas son del tamaño de un balón de playa.

Rodeado de este envoltorio de monstruo de debajo de la cama con dientes un poco más puntiagudos de lo habitual, aún podemos ver por todas partes el toque cálido de la escritura de Neil Gaiman. Nunca, ni en los momentos más comprometidos, nos deja completamente solos.

La historia habla de familia, gratitud y valentía por encima de todo. Porque aparte de ser un poco desagradecida y caprichosa a veces, Coraline es sobre todo una chica muy valiente que no se amedrenta ante nada ni nadie. El mensaje es claro: aprende a valorar lo que tienes antes de que sea demasiado tarde.

Mi versión de la portada:

coraline

Ilustración disponible en RedBubble, Society6 y NeatoShop.