‘Vorrh. El bosque infinito’ de Brian Catling

Título original: The Vorrh

Año de publicación: 2015

Nº de páginas: 480

Editorial: Siruela

Más allá de la ciudad colonial de Essenwald se extiende un inmenso bosque, tal vez infinito, en el que habitan ángeles y demonios, guerreros y sacerdotes. Floresta mágica y sensible, el Vorrh retuerce el tiempo, absorbe las almas, borra la memoria y cuentan las leyendas que en su corazón se conserva intacto el mismísimo jardín del Edén. Ahora, un soldado rebelde inglés se propone ser el primero en atravesar su extensión y emprende el viaje armado solo con un extraño arco fabricado con la espina dorsal de su amante. Pero alguien que teme las consecuencias de su misión enviará para detenerlo a un implacable tirador nativo. Alrededor de ellos orbitarán decisivamente historias tan dispares como la de un cíclope criado por robots de baquelita o la de figuras históricas como Sarah Winchester, heredera del imperio del rifle, y el inclasificable escritor Raymond Roussel. 

Este libro es toda una sacudida al género que supuestamente representa. ¿Fantasía? Sí, pero tan alejada de los cánones a los que estamos acostumbrados que parece necesitar una clasificación para él mismo. Del nombre que podríamos dar a esta nueva especie no tengo ni la más remota idea. Es sin duda una pieza única, extraña y fascinante a partes iguales.

El arco que llevo conmigo al bosque está hecho de Este.

Ella murió hace diez días, justo antes del amanecer. Presintió la llegada de la muerte mientras trabajaba en el jardín. En un instante de lucidez, bajo el sol de la tarde, vio entre las plantas los espacios vacíos donde ya no estaba.

Se trata de una narración que nos llega a través de múltiples voces, algunas de ellas aparentemente desconectadas, aunque desde el principio sospechemos que al final no será así. Desde una mujer sabia y sagrada que tras la muerte se convierte en un poderoso objeto, hasta unos misteriosos seres mitológicos que recuerdan a ángeles, pasando por médiums, curanderos e incluso el mismísimo Adán. Me resulta difícil darle una forma en mi cabeza al total de esas historias pero no ha sido un impedimento para disfrutar la lectura. La maravilla de este libro surge de la cantidad de visiones asombrosas y situaciones extraordinarias que nos regala. Los límites de lo posible no existen entre estas páginas. Todo tiene cabida: encontrar las pertenencias ancestrales de tu familia en un museo de historia natural a miles de kilómetros de tu hogar o el sueño vívido de un perro en mitad de la narración.

El lenguaje del autor pinta estas imágenes en unas dimensiones que alcanzan bastante más allá de lo físico. Todo tiene un trasfondo extrasensorial y un ancla en el subconsciente. Cuando busca transmitir una idea, a veces llega a lo más profundo de nuestra propia experiencia. Como muestra, la descripción de un sentimiento de miedo atroz:

Durante una eternidad infinitesimal, todo en su interior perdió el color y la movilidad. La sangre que circulaba por sus venas se tiñó de blanco y bloqueó su corazón, llenó sus oídos y se coaguló en sus ojos, solidificándose hasta agrietarse en las dendritas de su cerebro. Una blanca película de aire se detuvo en la entrada de los pulmones y sus músculos palidecieron fundiéndose con el hueso; una nívea orina abrasó el interior de sus muslos y los pálidos nervios que se ramificaban por todo su cuerpo chasquearon, volviéndose opacos y escondiendo en su interior la transparencia del agua.

Me quedo con una fuerte sensación de que esta lectura solo ha sido la primera parte de mi relación con este libro; una mera introducción a lo que este quiere transmitir. Esperaré impaciente la traducción de las siguientes partes que forman esta trilogía, que probablemente arrojen luz sobre muchas de las sombras y recovecos del Vorrh.

¿Lo recomendaría? Definitivamente, es un libro para mentes aventureras que estén dispuestas suspender su incredulidad por unas horas y a hacer las preguntas menos habituales. Si eso encaja contigo, deberías darle una oportunidad.

Tan extensa era su superficie que exigía sus propios principios temporales, hasta tal punto que era imposible calibrar el desplazamiento del sol a través de sus vastas regiones de acuerdo con los cánones normales. Un hipotético viajero capaz de atravesar a pie, de punta a punta, toda su extensión se vería obligado a detenerse en su centro exacto y esperar al menos una semana para que su alma consiguiera alcanzarlo.

Termino con un gran aplauso cibernético a la colección Nuevos Tiempos de la editorial Siruela, que me ha descubriendo un montón de buenos títulos en los últimos meses.

Te gustará si te gustó ‘Sobre los acantilados de mármol’ de Ernst Jünger.

Mi versión de la portada:

‘El imperio final’ de Brandon Sanderson

Título original: Mistborn: The Final Empire

Año de publicación: 2006

Nº de páginas: 663

Editorial: Ediciones B

Durante mil años han caído las cenizas y nada florece. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y viven sumidos en un miedo inevitable. Durante mil años el Lord Legislador reina con un poder absoluto gracias al terror, a sus poderes y a su inmortalidad. Le ayudan «obligadores» e «inquisidores», junto a la poderosa magia de la «alomancia». Pero los nobles han tenido a menudo trato sexual con jóvenes skaa y, aunque la ley lo prohíbe, algunos de sus bastardos han sobrevivido y heredado los poderes alománticos: son los «nacidos de la bruma» (‘mistborns’). Ahora, Kelsier, el «superviviente», el único que ha logrado huir de los Pozos de Hathsin, ha encontrado a Vin, una pobre chica skaa con mucha suerte… Tal vez los dos unidos a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años puedan cambiar el mundo y la atroz dominación del Lord Legislador.

Aunque está feo empezar una reseña hablando de la obra de otro autor, no puedo evitar comentar algo que rondó por mi cabeza como un ruido constante mientras leía las 200 primeras páginas de este libro: la sombra de Andzrej Sapkowski en el género fantástico es muy, muy alargada. Los que hayan leído y disfrutado la saga de Geralt de Rivia posiblemente sabrán de lo que hablo. Desde que tuve la suerte de cruzarme con la obra del autor polaco, no he vuelto a encontrar una serie tan completa y con tal calidad literaria. Por ese motivo, y porque aún así he disfrutado bastante esta lectura de Brandon Sanderson, para esta reseña cuento con la ayuda de mi yo del pasado, la que aún no conocía al brujo de cabellos blancos y por tanto medía los libros de fantasía con una escala diferente.

Después de la primera experiencia que tuve con este autor (‘El Rythmatista’), que no fue de las mejores, reconozco que este libro me ha sorprendido para bien. Primero, por lo que todo el mundo comenta y yo también he comprobado ya: Sanderson sabe crear escenarios, sistemas de magia y contextos sociopolíticas de lo más originales, complejos y bien justificados, lo cual ya de por sí es un punto a favor dentro de este género. En segundo lugar, la historia es intrincada, llena de intrigas y, si bien en muchas ocasiones podemos anticipar qué va a ocurrir, en otras consigue pillarnos desprevenidos.

Los personajes, aunque son un tanto planos, tienen ese carisma de las pelis de acción que empuja la trama siempre hacia delante, coordinándose todos ellos en función de sus habilidades y sus carencias para mantener una tensión constante. El resultado es que, conforme avanzamos en la lectura, se nos va olvidando esa falta de dimensión.

De nuevo, el sistema de magia, la alomancia, merece una mención especial por su complejidad y transparencia. Los poderes que adquieren los nacidos de la bruma y los brumosos a través del consumo de distintos metales están lo suficientemente equilibrados como para darles una gran ventaja pero sin estar exentos de limitaciones y peligros.

En definitiva, es un libro lleno de magia y conspiraciones que pasa ante nuestros ojos a un ritmo vertiginoso y que, aunque podría haber ahondado más en muchos aspectos y justificado mejor otros, tiene coherencia dentro de su propio formato y es bastante disfrutable.

Y la reflexión final, que me viene a la mente cada vez que leo cualquier libro clasificado como literatura juvenil, es la siguiente: ¿no será que la etiqueta de “juvenil” a veces sirve para disfrazar cierta falta de redondez o de cuidado en los detalles? Soy consciente de que cada libro es un mundo y de que esto que acabo de escribir puede ser un poco incendiario, pero me encantaría saber vuestra opinión al respecto.

Mi versión de la portada:

‘El Terror’ de Dan Simmons

Título original: The Terror

Año de publicación: 2007

Nº de páginas: 761

Editorial: Roca

La verdadera historia de una legendaria expedición al Ártico, transformada en una excitante y extraordinaria novela en la línea del mejor Stephen King o Patrick O’Brien. Año 1847. Dos barcos de la Armada británica que navegaban bajo el mando de sir John Franklin están atrapados en el hielo del Ártico. En su anhelada busca del paso del Noroeste, parecen haber fracasado. Sin poder hacer nada por continuar su marcha y completar su expedición, rodeados del frío polar y de inminentes peligros, solo pueden esperar a que llegue el deshielo que les permita escapar. Poco a poco, los días van pasando y las condiciones de supervivencia se vuelven más extremas, mellando la esperanza de la tripulación. Por si fuera poco, la extraña presencia de una criatura bestial y misteriosa hace que los hombres crean que se enfrentan también a fuerzas sobrenaturales que superan, por momentos, sus creencias y su razón. Con el tiempo y la llegada de las primeras muertes, fantasmas como el de la rebelión, el motín o el canibalismo hacen su entrada en escena, en un panorama desolador.

Otra gran sorpresa y, sin duda, una de mis mejores lecturas de este año. Lo que empieza como una simple novela de aventuras y supervivencia, acaba convirtiéndose en algo mucho más complejo, casi trascendental. La desolación absoluta y la angustia por la tarea infinita que los personajes tienen por delante se dejan sentir desde el principio. Sin embargo, el autor ha sabido encontrar un equilibrio perfecto entre la realidad y la fantasía, lo mundano y lo extraordinario, para mostrarnos una situación extrema a través de una lente distinta.

Si bien Crozier y Goodsir parecen ser las dos voces principales, la posibilidad de acercarnos a la historia desde otras perspectivas hace nuestra visión de los hechos se extienda más allá y gane muchos matices. También los saltos temporales, tanto al principio de la expedición como al pasado de las vidas de los protagonistas, nos brindan un entendimiento más profundo de sus actitudes.

La fuerza de las imágenes que el autor crea en nuestra mente es abrumadora. Si ya de por sí el escenario es completamente fuera de lo común, Simmons amplifica el carácter onírico en los momentos más adecuados. De entre esas escenas destaca la celebración del carnaval en el hielo: una imagen surrealista, llena de simbología y aparentemente imposible en la que los límites de la realidad se diluyen por completo y entrevemos algo más grande que aún no podemos entender.

Durante la segunda mitad de la historia nos enfrentamos también a una idea que no es nueva en este género narrativo pero que el autor desarrolla de forma espléndida: cuando las condiciones son extremas y la necesidad se vuelve dolorosa, incluso con un monstruo sobrenatural de por medio, el peor enemigo puede llegar a ser el propio ser humano.

La redondez de este libro no deja resquicio que lo desmonte. La introducción de la mitología inuit como broche definitivo para encajar todas las piezas que hasta entonces parecían insostenibles me parece un acierto maravilloso. Finalmente, tras un largo camino de dudas, no había necesidad de decidir entre la interpretación realista o la fantástica, sino que ambas se dan la mano en una historia memorable. Nos queda una sensación agridulce en la que hay temor y tristeza pero también caben la confianza, el agradecimiento y la reverencia ante lo ancestral. Después de todas las adversidades, hay un hueco para que una pequeña llama azul perdure.

Mi versión de la portada: