‘El último encuentro’ de Sándor Márai

Título original: A gyertyák csonkig égnek

Año de publicación: 1942

Nº de páginas: 192

Editorial: Planeta

Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se citan a cenar tras cuarenta años sin verse. Uno ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, el otro, en cambio, ha permanecido en su propiedad, un pequeño castillo de caza en Hungría, que ha perdido el esplendor de antaño. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una singular fuerza. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer.

Es un libro intimista, breve, que nos deja con la sensación de haber asistido a algo tan privado y tan secreto que no deberíamos comentarlo con nadie. El reencuentro de dos amigos, cuarenta y un años después de haberse visto por última vez, nos catapulta hacia la crónica de una vida entera, de todas las dudas y los pesares que caben en ella o el tamaño desmesurado de los pocos que realmente caben.

La atmósfera en la que se desarrolla el rescate de estos recuerdos es a la vez acogedora, cálida y densa de emociones punzantes. El escenario físico parece acompañar a la conversación en todo momento, oscureciéndose cada vez más: un salón majestuoso en un viejo castillo, un apagón y las velas que se consumen poco a poco dando paso a luz de un nuevo día.

La fuerte amistad que une a los dos hombres desde su infancia, a pesar de estar lastrada con el dolor de una traición, los ha llevado a lo que ambos sabían inevitable durante todos estos años de distancia: que habrían de verse una vez más para decirse, mediante la palabra o el silencio, aquello que quedó por decir.

Y ahora tengo que decirte algo de lo que he tardado en darme cuenta, porque no me lo creía y lo negaba ante mí mismo; tengo que darte una sorpresa terrible, tengo que hacerte una revelación: tú y yo seguimos siendo amigos. Parece que ninguna fuerza exterior puede modificar las relaciones humanas. Tú has matado algo en mí, has destruido mi vida, y yo sigo siendo amigo tuyo. Y yo ahora, esta noche, estoy matando algo en ti, y luego dejaré que te marches a Londres, al trópico o al infierno, y seguirás siendo amigo mío.

La tensión aumenta página tras página de confesiones, por parte de uno vaciándose de todas las ideas que ha acumulado durante años, por parte del otro, callando y recibiéndolas sin hacer ningún juicio, dejando a su interlocutor –al lector- la libertad de interpretar si este silencio confirma o desmiente. De una forma u otra, el avance es imparable. Esta tensión que va escalando con cada nueva revelación y que culmina en la formulación de dos preguntas, se disuelve finalmente sin hacer ruido, dejando el escenario como si nunca hubiera estado presente.

A pesar de tanto tiempo de espera empleado en construir un complicado castillo de acusaciones (mientras el suyo propio se desmorona a su alrededor), la venganza del general se evapora ante un muro de certezas: han pasado demasiados años que no se pueden recuperar, ambos se encuentran cerca del final de su vida y ya no queda, después de este encuentro, mucho más que decir.

En esta lectura entrevemos ese algo mayor que cambia de forma en cada uno de nosotros pero que es común a todos los seres humanos y que es tan difícil reflejar en palabras. Una de esas obras maestras por las que hay que estar agradecidos.

Te gustará si te gustó ‘La impaciencia del corazón’ de Stefan Zweig.

Mi versión de la portada:

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