Lecturas de septiembre y octubre

Durante los meses de septiembre y octubre he terminado de leer:

‘Pétalo carmesí, flor blanca’ de Michel Faber

‘Aprendiz de asesino’ de Robin Hobb

‘Asesino real’ de Robin Hobb

‘La búsqueda del asesino’ de Robin Hobb

‘El astrólogo y el sultán’ de Orhan Pamuk

‘El señor de las muñecas y otros cuentos de terror’ de Joyce Carol Oates

 

 

Actualmente estoy leyendo:

‘El animal moribundo’ de Philip Roth

‘Tríada. Memorias de Idhún’ de Laura Gallego

 

 

‘Pétalo carmesí, flor blanca’ de Michel Faber

Título original: The Crimson Petal and the White

Año de publicación: 2002

Nº de páginas: 1040

Editorial: Anagrama

Sugar tiene diecinueve años y ejerce la prostitución desde los trece, cuando su madre introdujo a uno de sus clientes en su cama. William Rackham es un caballero de treinta y un años, educado en Oxford, condenado a suceder a su padre en la industria familiar, pero que siempre ha deseado llevar una vida de goces intelectuales. Está casado con la hermosa Agnes, a la que ama, aunque ella odia el sexo y abomina de la maternidad. Y un día en que William se siente más iracundo que nunca, cae en sus manos un folleto donde recomiendan el prostíbulo de la señora Castaway, y elogian a su pupila Sugar. La jovencita seduce a William. Y él decide no compartirla con nadie, aunque tenga que optar por la empresa de su padre, y dividirse entre el pétalo carmesí y el blanco… Versión posmoderna de la novela victoriana, es también una apasionante indagación en el enigma de la femineidad.

Nada más empezar la lectura nos damos cuenta de que no será una experiencia del todo convencional. Al principio contamos con la ayuda de un narrador un tanto particular que, mediante un largo plano secuencia que parece sacado directamente del cine, destaca la información a la que deberíamos prestar atención, las caras que no deberíamos olvidar, saltándose partes de la conversación cuando no son relevantes e informándonos de ello. Esta figura se va haciendo a un lado conforme vamos conociendo más íntimamente a los personajes, para regresar solo en momentos puntuales a reconducir nuestra mirada por aquí o hacer un pequeño comentario de gracia por allá.

Anda con pies de plomo. Con los cinco sentidos: te harán falta. Esta ciudad a la que te traigo es vasta e intrincada, y no la has pisado nunca. Quizá imaginas, por otros relatos que has leído, que la conoces bien, pero aquellas historias te halagaban, te recibían como a un amigo, te trataban como si formaras parte de ellas. La verdad es que eres un forastero de una época y un lugar completamente distintos.

A lo largo de este viaje llegamos a conocer a los personajes bastante a fondo, entendiendo sus debilidades y el abismo que se abre entre su vida pública y privada, entre las palabras que salen de sus bocas y lo que realmente ocurre en sus cabezas. Para ello, el autor no explica, sino que nos muestra ambas realidades para que seamos nosotros los que les demos forma. William Rackham y Sugar se transforman por dentro a la vez que mantienen su imagen externa inicial, como las hojas de un árbol a las que se da la vuelta para mostrar el envés. Nuestra visión de ellos evoluciona de una dimensión a otra, llegando a entrever algo que está más allá de la tercera.

La novela está marcada en su totalidad por la desigualdad de género atroz de finales del XIX, en la que, sin embargo, no dejamos de ver reflejos de la que nos rodea hoy en día. Las mujeres de esta historia, en su mayor parte, se mueven por el mundo sin poder de decisión, sin voz ni voto, sujetas a la voluntad del hombre hasta en los detalles más nimios. En el caso de Sugar, la tiranía que ha sufrido desde niña a manos de su madre la lleva a pensar en William como en su llave a la libertad, aunque muy en el fondo hay una pequeña parte de ella, la Sugar escritora de heroínas justicieras, que sabe que no será así.

Como contraste a esta imagen de sumisión, tenemos al que ha sido sin duda uno de mis personajes favoritos: Emmeline Fox. En su caso, la evolución que experimenta nuestra visión de ella está exclusivamente confinada en nosotros (y quizás en el pobre Henry Rackham): al observarla en retrospectiva nos damos cuenta de que siempre fue así, una mujer con ideas propias y sin miedo al disfrute de los sentidos, aunque en un principio la metiéramos en el cajón equivocado.

Es un libro que nos desgarra sosegadamente y sin aspavientos, sin perder el tono tranquilo y sin exigirnos una reacción emocional, aunque esta nos recorra el cuerpo de manera inevitable. De esos que, a pesar de su longitud, nos dejan con ganas de más y cuyos personajes recordaremos más como alguien a quien conocimos que como alguien sobre quien leímos.

Mi versión de la portada:

‘La misión del bufón’ de Robin Hobb

Título original: Fool’s Errand

Año de publicación: 2001

Nº de páginas: 800

Editorial: Fantascy

Desde hace quince años, Traspié Hidalgo vive aislado y es dado por muerto por casi todos los que lo conocieron y lo amaron. Pero la visita inesperada del que fue su mentor lo coge desprevenido. El príncipe heredero del trono ha desaparecido y peligra la estabilidad del reino. Traspié, que posee una rara combinación de dotes mágicas, es el único capaz de localizarlo a tiempo para su ceremonia de boda y así salvar a los seis Ducados de una crisis política de proporciones incalculables.
Su investigación le llevará a viajar a otras tierras junto al Bufón, su anterior compañero de aventuras convertido en un exótico lord, su fiel lobo, Ojos de noche, y una mujer de confianza de la reina. Pero ni siquiera después de todo lo vivido, Traspié es consciente de la compleja red de traiciones que se está urdiendo, ni tampoco de que ahora, más que nunca, se pondrá a prueba la fuerza de sus lealtades.

Llegué a este libro por casualidad a través de mi biblioteca y, al empezar a leerlo y después de una visita rápida a la página de la autora en Wikipedia, me di cuenta de que era la primera entrega de una trilogía a la que precedían otras dos dentro del mismo universo, con muchos de los mismos personajes. Mi sensación de haber aterrizado en medio de una trama compleja estaba totalmente justificada, pero aún con esa falta de contexto ha sido una experiencia genial que ha tenido toda mi atención de principio a fin.

Es un libro que no tiene miedo a la exposición. Este planteamiento, que dura casi hasta la mitad, está plagado de acontecimientos que marcarán el paso de lo que ha de venir y que, junto con un estilo narrativo tan invitador, nos introducen en el mundo de Traspié como si siempre hubiéramos estado allí. Esta primera parte precisamente desarrolla uno de los rasgos que más me han llamado la atención del conjunto de la obra: la introducción de numerosos elementos de novela contemporánea en un reino de fantasía. No solo encontramos acción sino también relaciones entre personajes con un calado muy hondo, dilemas psicológicos que van más allá de lo épico y pasajes que invitan a la melancolía y la remembranza de una longitud y con un peso poco habitual en este género. Sin pasar por alto la maravilla de una amistad entre dos hombres en la que tiene cabida la vulnerabilidad más sincera.

Es imposible regresar a la infancia. Sin embargo, en ocasiones, durante un tiempo, un hombre puede volver a sentir que el mundo es un lugar compasivo y que él es inmortal. Siempre he pensado que la niñez consiste en eso mismo, en creer que los errores no tienen por qué acarrear consecuencias fatales.

Aun tratándose de fantasía con tintes medievales, se aleja diametralmente de la idea tradicional de humanos, elfos y enanos. Nos presenta un sistema de magia complejo, bien desarrollado, con ramificaciones y, algo que no es tan habitual como debería, bien integrado en el esquema social y cultural. La Maña, uno de los tipos de magia de los cuáles Traspié es portador, nos regala algunas de las escenas más preciosas y, al menos en mi caso, la certeza de que aceptaría vivir de incógnito a cambio de poder experimentarlo.

Al final, tenemos un conjunto muy sólido y disfrutable al máximo, de los que te hacen olvidarte de la vida real. Ahora que me he adentrado en este mundo, me dispongo a empezar por el principio con la Trilogía del Vatídico, la primera de este universo, y dejarme llevar a donde quiera la autora con los ojos cerrados.

Te gustará si te gustó ‘El nombre del viento’ de Patrick Rothfuss.

Mi versión de la portada: