‘A Wrinkle in Time’ de Madeleine L’Engle

Año de publicación: 1962

Nº de páginas: 211

Editorial: Yearling Books

Título en español: Una arruga en el tiempo

It was a dark and stormy night; Meg Murry, her small brother Charles Wallace, and her mother had come down to the kitchen for a midnight snack when they were upset by the arrival of a most disturbing stranger.

“Wild nights are my glory,” the unearthly stranger told them. “I just got caught in a downdraft and blown off course. Let me be on my way. Speaking of way, by the way, there is such a thing as a tesseract”.

Meg’s father had been experimenting with this fifth dimension of time travel when he mysteriously disappeared. Now the time has come for Meg, her friend Calvin, and Charles Wallace to rescue him. But can they outwit the forces of evil they will encounter on their heart-stopping journey through space? 

Una mezcolanza de ciencia ficción y fantasía, física y cuento de hadas, que resulta ser una combinación la mar de apetecible. Teniendo como punto de partida una familia de lo más particular y un nuevo amigo al que acogen con los brazos abiertos, nos embarcamos en una aventura insólita para rescatar a Mr. Murry, el científico y padre de familia que se ha perdido en el espacio exterior.

El estilo narrativo de esta autora tiene un carácter especial: a pesar de ser un libro infantil, el lenguaje se vuelve crudo y desnudo a veces, contrarrestándolo siempre después con un nuevo soplo de fantasía. Las tres brujas, el cerebro malvado que controla a los habitantes de Camazotz, los seres peludos y tranquilos que habitan el planeta de Ixchel, el encanto magnético de Charles Wallace; todos ellos derrochan imaginación y carisma a partes iguales. La protagonista, sin embargo, es una niña insegura con problemas de atención en el colegio y un don para las matemáticas, convirtiéndose en el nexo perfecto entre lo ordinario y lo extraordinario.

Pueden dejarse ver muchas pequeñas moralejas a lo largo de la historia, pero al final no hay un mensaje claro: el relato se sostiene en la mágica combinación entre fantasía y realidad que la autora ha sabido calibrar a la perfección.

Una iniciación perfecta a la ciencia ficción para los más pequeños y un bocado literario exquisito para los adultos.

Mi versión de la portada:

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‘La casa de los espíritus’ de Isabel Allende

Año de publicación: 1982

Nº de páginas: 454

Editorial: DeBolsillo

La casa de los espiritus narra la saga familiar de los Trueba, desde principios del siglo XX hasta nuestra época. Magistralmente ambientada en algún lugar de América Latina, la novela sigue paso a paso el dramático y extravagante destino de unos personajes atrapados en un entorno sorprendente y exótico. Una novela de impecable pulso estilístico y aguda lucidez histórica y social.

A pesar de que pueda parecer un halago excesivo, me he encontrado ante una novela con todo el sabor de ‘Cien años de soledad’ de Gabriel García Márquez y la he disfrutado como corresponde. Una historia familiar en la que la alegría, la tristeza y la magia están presentes constantemente y en la misma medida. Un relato que se extiende a lo largo de varias generaciones y cuyo peso recae sobre unos personajes memorables que están destinados a las vivencias más pintorescas e intensas. El segundo elemento crucial lo forman, sin duda, los espacios en que se desarrolla la acción, que acaban adquiriendo unas características casi humanas. Las Tres Marías, con su ley propia y sus habitantes embrujados y, sobre todo, la propia casa de los espíritus, que sobresale de entre las páginas con una fuerza particular. Al final, personajes y espacios se funden y se quedan entre nosotros durante mucho tiempo después de la lectura, repitiendo precisamente el patrón de esos fantasmas omnipresentes que habitan la casa familiar.

Para Alba, que había vivido hasta entonces sin oír hablar de pecados ni de modales de señorita, desconociendo el límite entre lo humano y lo divino, lo posible y lo imposible, viendo pasar a un tío desnudo por los corredores dando saltos de karateca y al otro enterrado debajo de una montaña de libros, a su abuelo destrozando a bastonazos los teléfonos y los maceteros de la terraza, a su madre escabulléndose con su maletita de payaso y a su abuela moviendo la mesa de tres patas y tocando a Chopin sin abrir el piano, la rutina del colegio le pareció insoportable.

La lejanía con que a veces se nos muestra la historia, contrasta brutalmente con el desgarro con que vivimos algunos otros momentos de la misma. El tinte político que mancha todos los acontecimientos hacia el final del libro nos separa dolorosamente del hechizo inicial. Esta confrontación con la realidad, aunque sin desvelar nombres reales, incluye referencias directas al golpe de Estado de Pinochet. De igual manera, el Poeta al que se sitúa a menudo en las reuniones bohemias de la casa de los espíritus acaba revelándose de manera evidente como una referencia a Pablo Neruda.

Hay algo esencialmente femenino, a veces agazapado y a veces gritando a pleno pulmón, en todas y cada una de las páginas. Las mujeres de esta novela se abren camino como la hiedra a través de circunstancias desafortunadas y hombres ajenos a la riqueza y profundidad de su mundo interior o la fuerza de los lazos entre ellas. Son, sin duda, el pilar fundamental de toda la obra.

Una lectura genial, especialmente recomendada para los que disfrutan con el realismo mágico y las sagas familiares.

Mi versión de la portada:

‘The Time Machine/The Invisible Man” de H.G. Wells

Año de publicación: 1968

Nº de páginas: 288

Editorial: Barnes Noble Classics

Título en español: La máquina del tiempo/El  hombre invisible

The Time Machine, H. G. Wells’s first novel, is a tale of Darwinian evolution taken to its extreme. Its hero, a young scientist, travels 800,000 years into the future and discovers a dying earth populated by two strange humanoid species: the brutal Morlocks and the gentle but nearly helpless Eloi.

The Invisible Man mixes chilling terror, suspense, and acute psychological understanding into a tale of an equally adventurous scientist who discovers the formula for invisibility—a secret that drives him mad.

‘La máquina del tiempo’ es ciencia ficción en su estado más puro. Tras esta lectura se entiende a la perfección el título de padre del género que se ha otorgado a Wells de manera casi unánime.

Un visionario que en su época se atreve a estirar los límites del tiempo, cuenta la crónica de sus aventuras en un futuro remoto a un grupo de invitados escépticos. El autor escoge, a pesar de su estilo narrativo vívido y tridimensional, hacernos llegar los hechos como una historia dentro de la historia. Esta aparente distancia nos coloca en una postura particular: somos uno más de entre los asistentes a la reunión y tenemos ante nosotros la tarea de posicionarnos.

La construcción social de ese futuro imaginado por Wells (año 802.701) es compleja y no se desvela desde el principio. Las dos razas que lo habitan guardan secretos inquietantes que entroncan con la teoría evolutiva de Darwin y la división de clases. Los paralelismos que el viajero en el tiempo ve entre este futuro y su propio mundo, dividido en ricos y obreros, distribuidos a su vez en diferentes espacios, resultarán ser de lo más erróneos. Las ruinas de un Londres ya apagado aportan al escenario un aire de misterio e irrealidad.

Tras recuperar su máquina del tiempo después de muchos infortunios, el viajero nos lleva aún más allá: hasta la lenta muerte de nuestro planeta cuando este, en un ejercicio imaginativo de el autor, ya ha dejado de girar y se ha convertido en un vasto mundo silencioso y casi despoblado.

El narrador externo se desvela como un acierto, sobre todo al final del relato, cuando somos testigos de cómo, en busca de las pruebas definitivas que le den credibilidad a su relato, el viajero en el tiempo desaparece para siempre. Nunca sabremos si por accidente o por voluntad propia.

En ‘El hombre invisible’ nos encontramos con un relato mucho más mundano a pesar de la premisa igualmente improbable. No abundan las explicaciones científicas sino que el peso recae en la repercusión moral y social del descubrimiento.

La tensión narrativa que se genera en torno a la figura del hombre invisible se basa, sobre todo, en el hecho de que hasta bien entrada la segunda mitad del libro, no tenemos una crónica directa por su parte del origen de su invisibilidad o sus motivaciones. Hasta que Griffin no se encuentra con su amigo de juventud, todo con lo que contamos son las impresiones que despierta en los que le rodean; un grupo de aldeanos que solo sospechan que algo no va bien con el misterioso recién llegado.

Conforme vamos conociendo más profundamente los secretos del protagonista, nos percatamos de que su maravilloso hallazgo lo ha llevado lejos de la posición de poder que él esperaba. Se acaba convirtiendo en un ser patético, con unas siniestras aspiraciones que se ven truncadas debido a que su condición humana, aunque invisible, sigue estando presente. El final, como bien nos anuncia el subtítulo de la obra, es grotesco y penoso a partes iguales.

En estas dos novelas, H.G. Wells prepara un cóctel de proporciones perfectas entre la fascinación por una idea totalmente novedosa para su tiempo y los dilemas que se podrían plantear a partir de ella, ya fuera como consecuencia o revelación.

Mi versión de la portada: